Confirman que el objeto caído en Puerto Tirol es parte de un cohete chino
La misión a la que pertenecía el cohete transportaba doce satélites de comunicaciones vinculados al desarrollo del "internet de las cosas".
Lo que comenzó como un episodio rodeado de incertidumbre terminó con una conclusión contundente: el objeto hallado en cercanías de Puerto Tirol es, efectivamente, un resto espacial perteneciente a un cohete chino. Así lo confirmó el informe elaborado por el Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE), tras una investigación que combinó análisis de campo, simulaciones orbitales y consultas con especialistas internacionales.
El elemento, que había generado sorpresa tras su caída, fue identificado como el motor de la cuarta etapa -de desorbitación- del cohete Jielong-3, lanzado el 24 de septiembre de 2025 desde aguas costeras de China. La pregunta que queda resonando es por qué no se desintegró al entrar en la atmósfera terrestre, teniendo en cuenta -principalmente- la fricción extrema y la compresión del aire a velocidades hipersónicas (más de 27.000 km/h) que genera temperaturas superiores a los 1500 ºC, provocando que el objeto se caliente, se fragmente y se queme, proceso conocido como ablación.
Seis factores clave
La conclusión no es aislada ni apresurada. Según el informe, seis factores clave permiten sostener con alto grado de certeza esta hipótesis: la coincidencia horaria con registros audiovisuales del reingreso, la dirección de la trayectoria observada, la reconstrucción de la órbita del objeto, la aparición de restos en esa misma línea de desplazamiento, la estructura del fragmento -con un orificio compatible con tobera- y la inscripción «FG», asociada a motores de fabricación china.
Todos estos elementos, analizados en conjunto, terminaron de cerrar el círculo de una investigación que incluyó además verificaciones de seguridad en el lugar del impacto, donde se descartó la presencia de radiación o gases tóxicos, se destaca en el escrito al que tuvo acceso NORTE.

El objeto, un tanque presurizado de material compuesto de unos 80 kilos, forma parte de un sistema utilizado en la industria aeroespacial por su resistencia y bajo peso, lo que explicaría su supervivencia parcial al reingreso atmosférico. Actualmente, la pieza se encuentra bajo resguardo en la III Brigada Aérea de Reconquista, donde se evaluará su traslado a Buenos Aires para estudios más profundos.
El episodio, poco frecuente pero no inédito, vuelve a poner en agenda el debate sobre los residuos espaciales y su impacto en zonas habitadas. Esta vez, la caída no dejó daños, pero sí una certeza: lo que cruzó el cielo del litoral argentino no fue un fenómeno extraño, sino tecnología que volvió a la Tierra.
Claves del informe que identificó el origen
El análisis del Centro de Identificación Aeroespacial, organismo que depende de la Fuerza Aérea, se apoyó en una serie de evidencias técnicas que permitieron determinar el origen del fragmento hallado en Puerto Tirol: coincidencia exacta entre el horario del video registrado en Paraná y el reingreso del objeto, trayectoria compatible (sudoeste a noreste) con la órbita del cohete; simulación orbital que ubica al Jielong-3 en la misma línea de desplazamiento, hallazgo del objeto en la zona prevista de caída; estructura con orificio tipo tobera, propio de motores de desorbitación y la inscripción «FG», asociada a motores de combustible sólido de origen chino.

Además, durante el trabajo en el lugar se descartaron riesgos: no se detectó radiación ni presencia de hidracina u otros gases tóxicos.
El objeto fue identificado como un tanque presurizado tipo COPV (Composite Overwrapped Pressure Vessel), ampliamente utilizado en la industria aeroespacial. La misión a la que pertenecía el cohete transportaba doce satélites de comunicaciones vinculados al desarrollo del «internet de las cosas».
*Norte
