“Es el momento de la renovación en el Chaco: la militancia exige unidad con nuevos liderazgos”

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*Por Luciano Francisco Compañy –

El compañero Gustavo Martínez debe ser el candidato de la unidad: la militancia no acepta más exclusiones ni operaciones internas.

En el Chaco ya no hay margen para las especulaciones. La sociedad está cansada, la militancia está cansada y los sectores que sostienen al peronismo en el territorio están cansados de las mismas prácticas que, lejos de fortalecer al movimiento, lo debilitan.
El liderazgo de Jorge Capitanich tiene proyección nacional, nadie lo discute. Pero en el Chaco llegó el momento de la renovación. No es una cuestión personal, es una necesidad política, histórica y social.

Dirigentes como Juan Carlos Bacileff Ivanoff y Domingo Peppo ya tuvieron su tiempo de gobierno y lo hicieron bien. Cumplieron su etapa. Pretender eternizar los liderazgos no fortalece al peronismo: lo estanca.
Hoy la voz que emerge no es individual. Es colectiva. Es la voz de profesionales, docentes, trabajadores, militantes y pueblos originarios que representan la identidad profunda del Chaco. Es también la voz de quienes ya no están, pero marcaron el camino: “Moncho” Alarcón, el ingeniero Omar Judis y el doctor Clemente Compañy.

Y esa voz dice algo claro: basta de decisiones entre pocos. Basta de cerrar el juego. Basta de excluir a quienes vienen trabajando hace más de diez años en equipos sólidos, preparados y comprometidos con la realidad social.
Porque esos equipos existen. Están formados por médicos, psicólogos, abogados, docentes y militantes que sostienen el territorio todos los días. Y sin embargo, hoy se sienten afuera. Marginados. Invisibilizados.
Mientras tanto, ocurre algo aún más grave: sectores ajenos al peronismo, incluso espacios como el PRO, comienzan a convocar a compañeros que ya no encuentran lugar dentro de su propio movimiento. Nos están haciendo sentir “sapos de otro pozo” dentro del justicialismo. Y eso es inadmisible.

En este contexto, hay que hablar con claridad, sin eufemismos: si hoy hubiera que elegir un candidato que sintetice unidad, territorio, gestión y renovación, ese candidato es Gustavo Martínez.
Pero también hay que decirlo sin rodeos: su figura ha sido objeto de operaciones internas y de un proceso de demonización política que no le hace daño a él, sino al conjunto del peronismo.

Y eso tiene que terminar

Porque si algo enseñó el movimiento nacional justicialista es que las diferencias se resuelven con política: con diálogo, con empatía y con conducción. No con operaciones ni con exclusiones.
Hoy, además, hay una herramienta que no se está utilizando como corresponde: el marketing político en la era digital. La construcción de liderazgo ya no se define solo en estructuras tradicionales. Se define en la capacidad de conectar con la gente, de interpretar el clima social y de comunicar con claridad. Y ahí también hay una enorme deuda.

El 18 de abril, en el congreso provincial del PJ, no puede haber ambigüedades. La militancia espera definiciones. Espera humildad. Espera un gesto claro de apertura.
Porque si ese gesto no llega, el escenario es otro: habrá competencia. Y no será una amenaza, será una consecuencia lógica. Peronistas, socialistas, radicales con vocación de gestión y, sobre todo, vecinos, van a construir una alternativa basada en las verdades del pueblo.

Porque el pueblo no espera más.

El actual gobierno provincial, que prometía renovación, ha demostrado ser más incompetente, más autoritario y más insensible. Y eso no solo genera frustración: genera urgencia política.
Como decía el General Juan Domingo Perón: “Al amigo, todo; al enemigo, ni justicia”. Y hoy muchos compañeros sienten que dentro del propio movimiento no están siendo tratados como amigos.

Eso también tiene que cambiar.

El peronismo chaqueño está frente a una decisión histórica: o se ordena, se renueva y vuelve a representar a su pueblo, o seguirá perdiendo legitimidad.  Somos muchos los que estamos dispuestos a dar la pelea. Sabemos qué hacer, cómo hacerlo y con quién hacerlo. Y si no hay lugar en la estructura, lo construiremos. Porque la militancia ya no pide permiso. Exige protagonismo.

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