Crisis en los Consorcios Rurales: pequeños productores piden al Gobierno Provincial la urgente reactivación
Los Consorcios de Servicios Rurales son un eslabón clave para los pequeños productores, y están atravesando una dramática situación generada por el desfinanciamiento por parte del Gobierno Provincial, que los dejó al borde de la desaparición.
Tras la nota de Diario Castelli mostrando la situación del Consorcio del paraje San Vicente, muchos pequeños productores expusieron la misma realidad en otros consorcios de la región.
En los departamentos General Güemes y Maipú existen 28 consorcios, y casi todos atraviesan la misma problemática: el desfinanciamiento por parte del gobierno provincial.

Hoy, la mayoría subsiste a duras penas realizando beneficios, rifas y aportes solidarios que apenas alcanzan para cubrir los gastos mínimos de funcionamiento. No hay recursos para renovar maquinarias, comprar herramientas ni siquiera para las reparaciones más básicas. Muchos tampoco pueden realizar sus asambleas de renovación de autoridades por falta de fondos para cubrir los costos.
Desde Fuerte Esperanza, una vecina relató que “lo mismo está pasando aquí, es una lástima porque hay tanta gente que necesitamos de su servicio, ojalá el gobierno lo ponga al día y lo acondicione para que pueda volver al servicio que tanta falta nos hace”, expresó.
Otro productor de la zona relató que “son muchos los consorcios que sufren este problema de no tener fondos para reparar sus herramientas que tanto hacen falta”, y le pidió una solución urgente al ministro de la Producción: “Señor ministro, usted puede ayudar a estos consorcios a poder reactivar la producción de los pequeños productores, así se pudiera paliar esta situación”.
Los Consorcios de Servicios Rurales son un eslabón fundamental para la producción primaria. Brindan servicios esenciales que ningún pequeño productor podría afrontar por sí solo: romeadas, desmontes livianos, acondicionamiento de picadas y, sobre todo, la construcción de represas para almacenar agua para las familias y los animales. En sus mejores años, algunos de estos consorcios llegaron a construir hasta 400 represas por año en su zona de influencia, garantizando el arraigo rural.
