Pobreza, corrupción y crueldad: Duro mensaje de la Iglesia argentina contra Milei
«Pidamos a Dios que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren», exclamó monseñor García Cuerva en su homilía con ocasión de los 210 años de la declaración de la independencia en Argentina.
En el marco del Tedeum por el Día de la Independencia en Argentina, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, pronunció una fuerte homilía frente al presidente Javier Milei, su gabinete y legisladores. Desde la Catedral Metropolitana, la máxima autoridad de la Iglesia católica cuestionó la indiferencia gubernamental ante el deterioro social y el aumento de la pobreza. El líder religioso rechazó el internismo político que aleja a los dirigentes del pueblo.
Utilizando la parábola del buen samaritano como eje, el primado argentino trazó una radiografía del presente del país, señalando que la búsqueda del equilibrio de las cuentas públicas parece haber dejado en el camino la sensibilidad humana básica.
El religioso fustigó que «lo que gastes de más no siempre es sinónimo de derroche y despilfarro. Es invertir en los más débiles», en una alusión a la obsesión por el superávit fiscal a costa del ajuste a los sectores más vulnerables.
García Cuerva reforzó su afirmación con el ejemplo concreto de la atención a la discapacidad. Remarcó que ver muchos trabajadores en esos centros puede parecer un despropósito a priori en una planilla de cálculo, pero en realidad es «una inversión» que se debe hacer «por caridad, pero también por justicia».
El arzobispo instó a la independencia de «la indiferencia y la insensibilidad», exigiendo que se atienda a los necesitados «sin pedirles antecedentes de pobre», expresión que alude a la gestión de la ministra Sandra Pettovello en Capital Humano y a las auditorías y trabas burocráticas que demoraron la entrega de asistencia social.
La máxima autoridad de la Iglesia católica en Argentina denunció la crueldad hacia los sectores más vulnerables y señaló que ese camino es aprovechado por algunos para sembrar división y enfrentamiento, destruyendo la esperanza de avanzar en unidad. El prelado afirmó que el incremento de la pobreza deriva de quienes se ocultan en «cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres y ellos cada vez más ricos«.
